Durante su intervención en la ceremonia de graduación de la Academia de Policía en Teherán, el mandatario abordó la gestión de los recientes episodios de descontento en el país y subrayó que los agentes no deben exponerse a riesgos innecesarios en el cumplimiento de sus funciones.
Cuando ocurre un desastre, descontento o desviación en la sociedad, debemos controlar la situación en sus etapas iniciales antes de que se convierta en una crisis, y trabajar para prevenirla y abordarla, afirmó.
Pezeshkian también destacó la necesidad de dotar a las fuerzas de seguridad con medios modernos y tecnológicos que les permitan gestionar los acontecimientos sin causar daños a sí mismos ni a terceros. Las protestas populares deben gestionarse de forma que se garantice el menor daño posible a todas las partes, añadió.
Las declaraciones del presidente coincidieron con el inicio de una nueva ronda de negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán en Ginebra, en un contexto de tensiones persistentes entre ambas naciones.
Desde finales de 2025, Irán ha sido escenario de protestas vinculadas al deterioro de las condiciones económicas. Teherán ha acusado en reiteradas ocasiones a Washington e Israel de intentar intervenir en sus asuntos internos, mientras que Estados Unidos exige restricciones más amplias al programa nuclear iraní, incluida la suspensión total del enriquecimiento de uranio.
La nación persa, por su parte, sostiene que las negociaciones deben centrarse exclusivamente en su programa nuclear y en el levantamiento de sanciones económicas, rechazando incluir en el diálogo otros asuntos como su programa de misiles o su política regional.
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