Gran acogida tuvieron las actividades organizadas por la alcaldía de Quito, que llevó al Centro Histórico de la urbe comparsas, música y tradición que hicieron a locales y visitantes sumarse a la fiesta.
A pesar de la lluvia de estos días, que ha dejado más de cuatro mil 300 afectados a nivel nacional, parques y espacios públicos permanecen llenos de personas que “juegan” el carnaval con agua, espuma, harina, tintes de anilina, y hasta huevo, una forma muy particular de carnavalear en estas tierras andinas.
Algunos aseguran que el uso del agua tiene un origen religioso y viene desde la época colonial, cuando los feligreses se empapaban como símbolo de limpieza o purificación ante la entrada de la cuaresma, que da paso a la Semana Santa.
A su vez, en ciudades como Ambato o Guaranda, en la sierra central, también han tenido lugar por estos días desfiles coloridos.
En Ecuador, el carnaval es una celebración que recoge el sincretismo cultural, pues pueblos indígenas de los Andes dan gracias en estos días a la Pachamama (madre tierra, en quichua) por el inicio de las cosechas.
Por otro lado, están quienes aprovechan estas fechas, el feriado más largo del año, para ir a playas, conocer nuevos lugares turísticos o simplemente descansar.
Los comerciantes y el sector turístico apuestan al carnaval como un momento para elevar las ventas.
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