En la red social X recalcó que la decisión imperialista fue tomada bajo la falacia de la supuesta amenaza a la seguridad nacional y consiste en amenazar con aranceles punitivos a los países que exporten combustible a Cuba.
«Equivale a limitar, con pretextos absurdos, la prerrogativa soberana de cada país a la hora de determinar si exporta y a qué destino exporta sus productos nacionales patrimoniales», escribió.
Asimismo lanzó preguntas clave como:¿Quién puede asegurar cuál es el límite de esa facultad que, con la agresión a Cuba, se adjudica ahora Estados Unidos?
De igual forma recalcó que lo que hoy se basa en una guerra energética puede convertirse en castigo por exportaciones de cualquier otro bien desde cualquier mercado que compita con el estadounidense.
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