La medida actualiza una solicitud previa emitida horas antes, en la que se instaba a los empleados gubernamentales estadounidenses que no desempeñan funciones de emergencia y a sus familias a abandonar el país.
Según el texto, debido a la situación de seguridad en Beirut, el personal de la embajada tiene prohibido viajar sin autorización previa, y no se descarta la imposición de restricciones adicionales bajo la autoridad del jefe de misión, ante el incremento de amenazas no especificadas.
La sede diplomática también reiteró su advertencia contra los viajes al Líbano, al mencionar riesgos vinculados con «delincuencia, terrorismo, disturbios civiles, secuestros, presencia de minas sin detonar y la posibilidad de un conflicto armado».
De acuerdo con el canal libanés LBC, decenas de empleados habrían sido evacuados como medida de precaución ante acontecimientos regionales previstos.
Las autoridades libanesas no emitieron comentarios inmediatos sobre el anuncio.
La decisión ocurre en un contexto de crecientes especulaciones sobre un eventual ataque militar estadounidense contra Irán, y un día después de que Omán anunciara una nueva ronda de negociaciones entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear iraní, prevista para el próximo jueves en Ginebra.
En las últimas semanas, Washington, con el respaldo de Israel, reforzó su presencia militar en Oriente Medio y reiteró amenazas de acciones militares para presionar a Teherán a abandonar sus programas nucleares y de misiles, así como su apoyo a aliados regionales.
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