El astro Julio César La Cruz (90 kg), doble campeón olímpico, encabeza la avanzada que combatirá del 11 al 16 de marzo en la ciudad mexicana, donde se repartirán 63 plazas por sexo en siete divisiones. Su sombra, larga y luminosa, vuelve a proyectarse sobre el cuadrilátero como un faro que guía a la flota.
A su vera marchará el también monarca bajo los cinco aros Erislandy Álvarez (65 kg), mientras que los plateados mundiales de 2023 Saidel Horta (60 kg) y Fernando Arzola (+90 kg) aportarán hambre y desquite. Completa la armada el dos veces bronce universal Alejandro Claro (55 kg), junto a Yunier Sorsano (70) y Keilor García (80), confirmados por el jefe técnico Eulises Pouyout.
Bajo su conducción, el cuerpo técnico lo integran además Rolando Acebal, José Ramón Amador, el médico Rafael Lerena y la fisioterapeuta Dailenis Eneida Paz, guardianes silenciosos de músculos, nervios y esperanzas.
La batalla en Guadalajara no será un simple torneo: será un tamiz de fuego. Los cupos se distribuirán con precisión: 11 en 55 kg, 11 en 60, 11 en 65, nueve en 70, siete en 80, siete en 90 y siete en más de 90. Cada plaza tendrá el peso de un sueño continental.
La cita multideportiva, programada del 24 de julio al 8 de agosto de 2026 en Santo Domingo, aguarda como puerto final de esta travesía. Allí, el boxeo cubano aspira a redimirse tras la cosecha agridulce de la pasada edición, donde solo La Cruz y Arzola tocaron el oro, acompañados por dos platas y cinco bronces.
La memoria aún arde. En el cuadrilátero centrocaribeño, Cuba quiere volver a dictar sentencia con la elocuencia de sus puños, escribir una página más en la tradición de su escuela y demostrar que, cuando la campana suena, la historia también combate.
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