El también presidente del Comité Antiterrorista Nacional refirió al rotativo Rossiyskaya Gazeta que «de hecho, nos han declarado una guerra de sabotaje y terrorismo en la que el enemigo, además de intentar golpes puntuales, lanza ataques indiscriminados con misiles y drones contra la población civil».
El jefe del FSB apuntó que se trata de «un segundo frente» en la retaguardia rusa.
«Además de las organizaciones terroristas internacionales, nos hacen frente los servicios especiales de Ucrania y sus titiriteros foráneos que aparentemente se habrán creído impunes y perdido el sentido de la realidad. Y ello implica un nivel fundamentalmente distinto, más alto, de amenazas terroristas», constató Bórtnikov.
El funcionario indicó que las operaciones del adversario se han vuelto más sofisticadas. «Ha subido el grado de apoyo técnico y de inteligencia. Los grupos de sabotaje que son enviados al territorio ruso incluyen a militares profesionales de servicios y fuerzas especiales de Ucrania, adiestrados para operar en la retaguardia», dijo.
Bórtnikov advirtió que «con el régimen actual en Kiev, en cuya agresiva política antirrusa Occidente ha invertido bastantes recursos y por el que ha sacrificado incluso su imagen internacional, la amenaza terrorista va a subsistir e irá en aumento a medida que vaya empeorando la situación del Ejército ucraniano en el frente».
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