Más de 19 mil 711 personas perdieron la vida a consecuencia del desastre y la policía estima que dos mil 519 siguen desaparecidas.
El 11 de marzo de 2011, un poderoso terremoto impactó la costa noreste del país y desató un tsunami con olas superiores a los 10 metros de altura que alteraron el funcionamiento de la central eléctrica de Fukushima Daiichi, propiedad de la Compañía de Electricidad de Tokio (Tepco).
Fusiones de núcleo y la fuga de una gran cantidad de sustancias radiactivas desataron un infierno que alteró el panorama de la región.
Varios expertos creen que, en estos momentos, los reactores uno, dos y tres de Fukushima Daiichi albergan unas 880 toneladas de escombros, como se define en este caso a la mezcla de combustible nuclear fundido con material perteneciente a la estructura del reactor.
Los niveles de radiación en el sitio resultan extremadamente altos, lo cual dificultará el retiro de los escombros de la central, a fin de desmantelarla para 2051, según el cronograma de trabajo de Tepco.
La corporación japonesa de medios de prensa NHK, reportó este miércoles ceremonias conmemorativas a lo largo de toda la nación asiática para recordar a las víctimas y reflexionar sobre cómo transmitir a futuro lo aprendido tras el accidente.
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