“El contexto de la subida de los precios del petróleo no debe en ningún caso conducir a una revisión de nuestra política de sanciones contra Rusia, esa es la posición mantenida por el G7, y evidentemente la de Francia y Europa, dijo a la prensa en el Elíseo en una conferencia de prensa junto al visitante.
La posición de Macron contrasta con el anuncio realizado ayer por Scott Bessent, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, país también miembro del G7, de un alivio en la cruzada contra la llamada flota fantasma rusa, ya que Moscú podrá vender hasta el 11 de abril el crudo que se encuentra en el mar a bordo de esas embarcaciones.
El cierre del estrecho de Ormuz por Irán en respuesta a la agresión estadounidense e israelí ha generado severas consecuencias económicas, entre ellas el aumento del barril de petróleo hasta más de 100 dólares.
Macron aseveró que nada desviará la atención de Ucrania, palabras con las que trata de llevar calma a Zelensky, ante la preocupación de Kiev de que la guerra en el Medio Oriente provoque una caída en la ayuda de occidente en el conflicto con Rusia.
Al respecto, el mandatario prometió que seguirá el respaldo de Francia en equipamiento para que Ucrania mantenga “su guerra de resistencia”.
En otro momento de su intervención, el líder galo insistió en la materialización de un préstamo de 90 mil millones de euros a Kiev.
Esta millonaria ayuda fue acordada por el Consejo Europeo en diciembre, pero el primer ministro húngaro, Viktor Orban, anunció que la bloqueará, a menos que Ucrania reabra el oleoducto Druzhba, por el cual volverían a transitar hidrocarburos rusos con destino a Budapest.
Por su parte, Zelensky consideró que el alivio estadounidense de las sanciones contra Rusia refuerza a Moscú y no ayuda a la paz.
A su juicio, tal decisión podría representar a la potencia euroasiática unos 10 mil millones de dólares.
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