Generadores de electricidad portátiles, herramientas, almacenes de alimentos, casas de campaña y otros medios utilizados por los gambusinos fueron mostrados a la prensa por los funcionarios.
La sustancia de la redada no son los mineros ilegales, muchos de los cuales han muerto en los yacimientos, carentes de medidas de seguridad elementales, sino los cerebros del comercio del metal áureo y las piedras preciosas extraídas, a cuyas manos van a parar los ingresos de su comercialización, estimados en seis mil millones de dólares anuales.
Las autoridades informaron que los mineros improvisados son súbditos de países vecinos tales como Lesoto, Zimbabue, Zambia y Mozambique en una continuidad del empleo de la mano de obra no calificada que se utilizaba por las empresas transnacionales y domésticas antes de la derrota del régimen de desarrollo separado de las razas o apartheid, en lengua afrikáner.
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