Una nota publicada por la oficina de prensa de la FAO apunta que el Economista Jefe de esa institución, Máximo Torero, advirtió además sobre las repercusiones en la producción agrícola y los mercados mundiales, por la interrupción en ese corredor comercial, consecuencia del conflicto desatado por Estados Unidos e Israel contra Teherán.
En declaraciones divulgadas por ese órgano informativo, Torero refirió que, como consecuencia de una escalada en ese enfrentamiento bélico, se desplomó en más del 90,0 por ciento el tráfico de buques cisterna a través del estrecho de Ormuz.
Se trata de una arteria vital por donde habitualmente transitan unos 20 millones de barriles de petróleo al día, cerca del 35,0 por ciento del flujo mundial de crudo, junto con una quinta parte del gas natural licuado (GNL) mundial y hasta un tercio de los fertilizantes comercializados internacionalmente, destacó el experto.
“Esto no es solo una crisis energética, es una crisis sistémica que afecta a los sistemas alimentarios a nivel mundial”, afirmó, y subrayó que la región del Golfo concentra la mitad del comercio mundial de azufre, insumo necesario para producir el ácido sulfúrico necesario para procesar la roca fosfórica y convertirla en fertilizantes.
Por tal razón, las interrupciones en el suministro de azufre podrían fracturar la producción mundial de fertilizantes fosfatados, incluso en los principales países productores, alertó el economista.
Dado el hecho de que el gas natural es la principal materia prima para los fertilizantes nitrogenados, se prevé que los elevados precios de la energía presionen al alza los costos de esos productos necesarios para el desarrollo, crecimiento y rendimiento agrícola.
Las proyecciones de la FAO indican que los precios mundiales de los fertilizantes podrían aumentar entre un 15,0 y un 20,0 por ciento como promedio durante el primer semestre de 2026 si la crisis persiste, por lo que “los agricultores enfrentan un doble impacto, con fertilizantes más caros y un aumento en los costos del combustible”.
El incremento en los precios del petróleo y del gas “afecta a toda la cadena de valor agrícola, incluyendo el riego y el transporte”, afirmó y aseveró que la duración de la crisis determinará la magnitud de su impacto global.
Si la interrupción persiste durante tres meses o más, los riesgos aumentan significativamente, afectando las decisiones de siembra a nivel mundial para 2026 y años posteriores, mientras se prevé una reducción en los rendimientos de cultivos que requieren muchos fertilizantes, como el trigo, el arroz y el maíz.
La FAO aconseja que, a mediano plazo, los países deben diversificar las fuentes de importación de fertilizantes, fortalecer las reservas regionales y evitar las restricciones a la exportación, mientras que, a largo plazo, se debe invertir en una agricultura sostenible y eficiente en el uso de insumos, agrega la fuente.
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