Número dos del mundo, Sinner no solo levantó el trofeo, sino que tejió una hazaña reservada para elegidos al completar el Sunshine Double —Indian Wells y Miami— por primera vez desde que el suizo Roger Federer lo lograra en 2017.
Trece victorias consecutivas sin ceder sets entre ambos torneos convierten su paso en una marcha implacable, una especie de ley natural donde cada punto parece obedecerle.
Bajo el cielo encapotado del Hard Rock Stadium, donde el tenis se vuelve combate y la humedad una prueba de carácter, el duelo encontró una pausa abrupta cuando la lluvia irrumpió como un telón de incertidumbre al inicio del segundo set.
Pero el nacido en San Cándido, apodado El Zorro, no perdió el rastro de su presa y, con temple de acero, cerró el partido, dibujando en la pista una sinfonía de control.
Diez golpes ganadores marcaron su firma en el encuentro, acompañado de un 65 por ciento de efectividad con el primer servicio y la sangre fría necesaria para capitalizar dos de once oportunidades de quiebre.
Del otro lado, el checo Lehečka, La Pantera Checa, número 22 del ranking y debutante en una final de esta magnitud, ofreció resistencia digna, pero terminó cediendo ante la inteligencia táctica y la madurez competitiva de su rival.
Sinner, bicampeón del Abierto de Australia y vigente monarca de Wimbledon, suma así su título 26 en la ATP, reafirmando que su reinado no es promesa, sino presente.
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