El Club de Prisioneros Palestinos destacó en un comunicado que la cifra incluye a 52 detenidos en ese enclave costero, devastado por la agresión y el asedio israelí.
La institución señaló que la última víctima mortal fue Marwan Harzallah, oriundo de la ciudad cisjordana de Nablus.
Ellos murieron como resultado de crímenes de tortura, inanición, negligencia médica y agresiones sistemáticas, además de una serie de violaciones, que incluyen privación del sueño, abuso y detención en condiciones inhumanas, alertó.
No obstante, estimó que el número real es mucho mayor porque se desconoce la cantidad de desaparecidos en la Franja, juntos a otros que fueron ejecutados de forma sumaria.
Esta etapa es la más sangrienta en la historia del movimiento de prisioneros palestinos, afirmó el Club.
Según sus datos, desde la ocupación de Gaza y Cisjordania, tras la guerra de 1967, al menos 326 detenidos palestinos perdieron la vida en cárceles del vecino país.
Recientemente, la Comisión de Asuntos de Detenidos y Exdetenidos criticó las duras condiciones de vida de los palestinos en los centros penitenciarios israelíes y la violencia sistemática contra ellos.
Reveló que su equipo legal realizó una serie de visitas a esas instalaciones, donde constató las difíciles condiciones en las que viven los presos y escuchó testimonios que confirman diarias violaciones, incluida la negligencia médica.
La institución cuestionó la privación de los derechos humanos más básicos, garantizados por las leyes internacionales, como la dilación deliberada en los tratamientos de salud.
Por su parte, el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados afirmó que las cárceles se convirtieron en campos de tortura para prisioneros palestinos, bajo una política oficial basada en el abuso físico y psicológico, el hambre y la negligencia médica.
En un reporte titulado “El infierno en la Tierra”, la ONG criticó la estrategia contra los reclusos palestinos.
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