Texto y foto: Roberto F. Campos
Los profesionales de la agencia de viajes Ecotur, recalcan a sus clientes que se trata de una región muy particular, la primera villa fundada por los exploradores españoles en el archipiélago y que conserva encantos de un derredor de cara a vacaciones de naturaleza y aventuras.
Este parecer destaca en el panorama turístico insular pese a las dificultades económicas que enfrenta la nación, capaces de lastrar una de las esferas más significativas, el turismo.
Uno de los lugares más maravillosos de Cuba para el turismo de naturaleza, aventuras y ruralidades lo es sin dudas la oriental ciudad de Baracoa y sus alrededores, con un paisaje envidiable.
Se trata de un municipio ubicado en la oriental provincia de Guantánamo que resultó la primera población fundada por los españoles y donde se erigió la primera catedral que tuvo el país.
Los colonizadores españoles la nombraron Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, el 15 de agosto de 1511, al iniciar la colonización en el siglo XVI.
Su nombre, de origen arahuaco, significa Tierras altas, y hoy la llaman Ciudad Primada de Cuba, Ciudad Paisaje, Ciudad de las Aguas y Ciudad de las Montañas.
Está rodeada de macizos montañosos, adornados por una vegetación de bosques vírgenes, pletóricos de flora y fauna endémica, con ríos cristalinos y playas rodeadas de uvas caletas, almendros y cocoteros, lo que le otorga un sello distintivo.
Por las cercanías del centro urbano fluye el río Miel y entre otras vías fluviales se cuentan el río Toa, el más caudaloso de Cuba y el Yumurí.
El Castillo de Seboruco de Santa Bárbara (actual hotel El Castillo) radica en la parte noroeste de la ciudad de Baracoa, sobre una falda de más de 100 metros sobre el nivel del mar.
Su posición es muy ventajosa ya que desde esa altura se mantenía controlada la bahía, la ensenada de Miel y el resto de la ciudad.
Es el tercer edificio del sistema defensivo y el más importante de todos y aunque subir hasta la instalación hotelera se hace un poco trabajoso para quienes lo hacen a pie, por una larga escalinata, vale la pena, pues las mejores fotografías se toman desde ese promontorio.
Componente de las tres principales edificaciones del sistema defensivo desarrollado en Baracoa en el siglo XVIII, fue declarado monumento nacional en 1978.
Otras fortalezas son el El Fuerte La Punta, situado al noroeste de la ciudad de Baracoa, en la punta de Burén en la entrada del puerto y su principal misión era proteger el mismo.
Le sigue el Fuerte Matachín, cuando desde la primera mitad del siglo XVIII se estableció en Baracoa un sistema defensivo frente a las crecientes incidencias comerciales, el corso, la piratería y las rivalidades entre España e Inglaterra, que repercutían de una forma u otra sobre la ciudad.
Se trata de una urbe histórica pero viva, de la que hace referencia en varias ocasiones el historiador Alejandro Hartman. La región está enmarcada como parte del Parque Nacional Alejandro de Humboldt.
Baracoa limita con otros municipios: al sureste con Maisí, al suroeste con Imías y San Antonio del Sur, y al oeste con Yateras y Moa, este último perteneciente a la provincia de Holguín.
El territorio ocupa un área de 976,6 kilómetros cuadrados y alcanza su mayor extensión de este a oeste entre la desembocadura de los ríos Yumurí, al Oriente, y Jiguaní, al Occidente. Es el mayor municipio de la provincia de Guantánamo y ocupa 15,3 por ciento del territorio provincial.
A partir de 1976, como parte de la división político-administrativa, se adjunta Baracoa a la oriental provincia de Guantánamo, municipio estructurado por 15 consejos populares.
Consejos con nombres muy peculiares como Nibujón, Cayo Güin, Quiviján, Mabujabo, El Turey, La Playa, La Asunción, La Reforma, Cabacú, 30 Aniversario, Sabanilla, Kamal, Mosquitero, Mata-Guandao y Mandinga.
El municipio se enfrenta a un gran reto natural y geográfico, el predominio de áreas montañosas con un 95 por ciento y una inclinación del terreno de más de 15 por ciento. Baracoa es conocida como la tierra de las cuchillas, las Terrazas Marinas, los Tibaracones y el Yunque.
El café y el coco, son productos predominantes en la región con nueve mil 455 hectáreas de cocoteros y seis mil 216 de cacao.
Y el turismo, representa en la actualidad una posición económica fundamental, con lugares maravillosos para los viajes de naturaleza y aventuras, con tres hoteles como Porto Santo, El Castillo y La Rusa.
Este último con la latente presencia de una ciudadana del país eslavo que quedó en la literatura universal plasmada en una novela del cubano Alejo Carpentier.
Se suman Villa Maguana, fincas, parques, recorridos de río y montaña, viajes al Yunque de Baracoa, por un ascenso de unos cinco kilómetros, para los más aventureros, y un sistema que incluye también la Finca turística Duaba.
Lugares históricos, relacionados con la guerra de independencia del colonialismo español, y la belleza de un entorno que sorprende a cada paso, tanto en los recorridos de ciudad como de naturaleza componen este escenario muy particular.
wmr/rfc













