“No busco un premio de consolación”, dijo en una entrevista con el diario Le Parisien la jefa de filas de los diputados de RN, organización heredera política del polémico Frente Nacional fundado por su padre Jean-Marie Le Pen, aunque la parlamentaria de 57 años ha tomado distancia de algunas posturas de su progenitor, sin renunciar al discurso antinmigrantes.
La nativa de Neuilly-sur-Seine fue condenada en marzo del 2025 a cuatro años de cárcel sin internamiento y a cinco de inhabilitación política, tras ser hallada culpable junto a varios correligionarios de desvío de fondos públicos, por un sistema de fraude para malversar entre 2004 y 2016 dinero destinado a asistentes de legisladores en el Parlamento Europeo.
Le Pen espera el resultado en julio a su apelación, decisión judicial que definirá si podrá competir o no en las presidenciales de la primavera del 2027.
Al respecto, insistió en que si la justicia lo permite, será la candidata de RN en unos comicios que ya la vieron perder la batalla por el Elíseo en 2017 y 2022, en ambos casos en el balotaje frente a Emmanuel Macron.
Ante las dudas por la condena, el presidente de RN, Jordan Bardella, sería el representante del partido en las presidenciales, si la justicia falla en contra de su mentora en la política.
Los dos mantienen la punta de todas las encuestas de cara a la primera ronda de la cita en las urnas, con más de un 30 por ciento de las intenciones de voto.
Si la candidata es Le Pen, esta promovería a Bardella como primer ministro, pero si ocurre el caso contrario, descarta sentarse en Matignon como jefa del Gobierno. Veo pocas diferencias en los sondeos (entre ella y su delfín político), lo esencial es que RN sigue bien alto para la primera vuelta y que el riesgo de que no esté en la segunda es escaso, señaló la diputada.
Para el balotaje el escenario podría ser mucho más complicado, ya sea para Le Pen como para Bardella, ante la posibilidad de que su rival convoque a un frente dirigido a impedir la llegada al poder de la extrema derecha en Francia, aunque con seguridad sin el previsible desenlace de cuando lo hizo Macron en 2017 y 2022.
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