En un mensaje abierto dirigido a los ciudadanos estadounidenses, el mandatario afirmó que el pueblo iraní distingue entre gobiernos y naciones, y subrayó que no guarda animosidad hacia los pueblos de Estados Unidos, Europa ni de los países vecinos.
Pezeshkian sostuvo que la imagen de Irán como una amenaza responde a una “representación manipulada” con el objetivo de justificar acciones militares en su contra y reforzar intereses vinculados al complejo militar-industrial.
El jefe de Estado denunció además la presencia de fuerzas militares estadounidenses en torno al territorio iraní y reiteró que su país no renunciará al desarrollo de sus capacidades defensivas en el actual contexto.
En su mensaje, el presidente también abordó antecedentes históricos de las relaciones bilaterales, al señalar que estas se deterioraron tras la participación de Estados Unidos en el golpe de Estado de 1953 que derrocó al entonces primer ministro Mohammad Mosaddegh, así como por su papel en la disputa sobre la nacionalización del petróleo.
Según indicó, esos hechos alimentaron la desconfianza del pueblo iraní hacia las políticas estadounidenses.
Pezeshkian afirmó que Irán ha logrado avances pese a las presiones externas y consideró que los ataques contra su país no benefician al pueblo estadounidense, además de perjudicar la imagen de Washington en el ámbito internacional.
Asimismo, cuestionó el respaldo de Estados Unidos a Israel en las acciones militares contra Irán y planteó interrogantes sobre las prioridades de la política exterior estadounidense.
El mandatario concluyó que la elección entre el conflicto y la cooperación será determinante para el futuro de las próximas generaciones.
Desde el 28 de febrero, Estados Unidos e Israel mantienen una ofensiva contra Irán que ha dejado miles de muertos y heridos, mientras Teherán responde con ataques con misiles y drones contra territorio israelí y contra lo que denomina intereses estadounidenses en países árabes.
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