Según se divulgó en esta capital, en la Imprenta Nacional recayó la referida fase en articulación con la Cancillería, con el fin de consolidar un esquema que fortalezca el control institucional y la soberanía sobre los datos de los colombianos.
El Gobierno anunció previamente que la transición comenzaría durante este mes, con una primera fase de personalización en territorio nacional, mientras que la fabricación de las libretas aún demanda apoyo internacional bajo estándares de alta seguridad.
Con la intervención estatal en el proceso, el país asume un procedimiento que durante 19 años estuvo en manos de un operador privado.
“Pasamos de un esquema de tercerización a uno de control directo del Estado, con soporte en cooperación internacional y transferencia tecnológica”, explicó la gerente de la Imprenta Nacional, Viviana León.
Añadió que funcionaria que ahora “la personalización se realiza en el país, bajo control estatal y sin intermediación de terceros”, lo que permite mayor trazabilidad y control en cada etapa.
El nuevo esquema incorpora el manejo de infraestructura de clave pública (PKI), clave para la seguridad de documentos electrónicos.
El pasaporte, apuntaron las autoridades, cumplirá con estándares internacionales y cuenta con chip electrónico, sistemas de encriptación, microtexto, tintas de seguridad y diseño renovado.
Trascendió asimismo que el diseño del documento incluye ahora referencias a la cultura, la biodiversidad y la literatura colombiana.
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