La esperada jornada se dividirá en dos momentos: la mañana, con el dramatismo de los Nazarenos camino al Calvario, y la tarde-noche, con la solemnidad de los “Santos Entierros” (Cristos Yacentes), según describieron los organizadores.
En su edición número 15, los voluntarios (sobre las tres mil personas), incluidas familias, amigos, instituciones y empresas, se unirán para crear una monumental obra de arte efímero, con dos metros de ancho.
El lienzo cubrirá el asfalto con aserrín y flores y se preparará para recibir el paso del Cristo Yacente del Calvario, considerada la procesión con el anda más grande del mundo, de entre 25 y 27 metros de largo, cargada por 140 personas cada cuadra.
En esta urbe también contagiarán fe y devoción, transformarán el paisaje urbano, los recorridos del Jesús Nazareno de la Merced, Señor Sepultado Cristo del Amor, de Santo Domingo y Señor Sepultado de la Recolección.
En la colonial Antigua Guatemala, departamento de Sacatepéquez, sobresaldrán la procesión de Jesús Nazareno de La Merced, el Santo Entierro del Señor Sepultado del Santuario de San Felipe Apóstol y Señor Sepultado de la Escuela de Cristo.
Incluso con algunas que concluirán en la madrugada del sábado, los lugareños incorporarán el arte y una buena dosis de esfuerzo físico, en una tradición viva que une generaciones, fortalece la identidad y proyecta la riqueza de la cultura chapina.
Vivir este nuevo viernes, acorde con declaraciones a la prensa local, implica sumergirse en una experiencia sensorial completa, con el olor constante del incienso, del corozo (una flor con aroma dulce cítrico) y el pino que adorna las alfombras.
Al mismo tiempo el sonido: bandas de música que acompañan los cortejos interpretan marchas fúnebres, cuyas composiciones sacras dictan el ritmo del paso de los cargadores.
Es la fusión de espiritualidad, tradición y arte popular que sostiene el legado místico guatemalteco de esta etapa, reconocido como Patrimonio Cultural Intangible de la Nación en 2008 y de la Humanidad en 2022.
Este es el día más importante y con mayor carga simbólica, tanto por el fervor religioso como por la magnitud de sus manifestaciones culturales.
Junto con el sincretismo religioso perviven múltiples platillos a partir de recetas conservadas de generación en generación. El consumo tradicional de pescado seco, curtidos, los frescos y dulces típicos como garbanzos en miel.
Guatemala proyectó un crecimiento del 3,3 por ciento en el turismo interno y del 11 por ciento en el extranjero durante la Semana Santa, lo que refleja el creciente interés por conocer de cerca sus costumbres.
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