Tampoco interrumpió su proselitismo la también neoliberal Keiko Fujimori, primera en las encuestas con entre 10 y 13 por ciento -seguida por el declinante Rafael López Aliaga y el cómico derechista Carlos Álvarez, en un contexto de fragmentación electoral- y lanzó una diatriba contra lo que llamó “izquierda radical”.
El ascendente izquierdista Roberto Sánchez, en empate técnico con Álvarez, y el centro-izquierdista Alfonso López-Chau, prepara en el norte el remate de su intenso recorrido con el país.
Entretanto, la campaña se ha desarrollado sin mayores incidentes, salvo en el caso de Lopez-Aiaga, quien insistió en recorrer el sur andino, donde hay un fuerte rechazo a él y a Fujimori, quien hizo una incursión secreta en la región surandina de Puno y una autoridad municipal que la recibió fue azotada en público por su osadía.
Anoche, López-Aliaga, intentó encabezar un mitin en Abancay, capital de la región surandina de Apurímac, pero el masivo rechazo de los lugareños se lo impidió al punto que tuvo que fugarse con escolta y, cuando la gente lo rodeaba, buscar refugio en la catedral de la ciudad, hasta que pudo salir para continuar viaje.
Antes fue rechazado en la provincia apurimeña de Talavera, aunque pudo encabezar una concentración, flanqueado por policías que lo protegían con escudos y paraguas para evitar los huevos, piedras y otros objetos que le lanzaban sus detractores.
El candidato de derecha extrema exacerbó los ánimos al calificar a los contramanifestantes como “banda de odiadores, de gente cobarde, gente basura y anónima”.
Tampoco le fue bien en Puno, donde no pudo realizar un acto público proselitista porque los lugareños se lo impidieron a pedradas y bolsas de basura lanzadas a su automóvil y a los de su comitiva y tuvo que esconderse y emitir un video desde su refugio.
Los pobladores se lanzaron en motocicletas y automóviles a buscarlo en hoteles y otros puntos donde podría encontrarse, pero antes fue evacuado por la Policía para su salida de la ciudad.
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