La iniciativa atacada por los sindicatos y la izquierda parece naufragar con la decisión anunciada esta tarde por el ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, optó por no convocar a la comisión mixta, dijo el titular en una reunión con los principales sindicatos del país, los que han dejado claro su rechazo al proyecto.
La norma ya aprobada por el Senado llegó este mes a la Asamblea Nacional, con la propuesta de que trabajadores como los empleados de los comercios de proximidad puedan ser convocados por sus patrones en un día considerado sagrado.
Ante las acciones previstas por la izquierda para bloquear el proyecto de ley en la cámara baja, el Gobierno valoró apelar a la comisión mixta, en aras de tratar de materializarlo.
Ayer, los ocho principales sindicatos del país, entre ellos la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) y la Confederación General del Trabajo (CGT), divulgaron una carta abierta a Lecornu en la que lo instaban a abandonar el texto.
La actual ley francesa establece que el 1 de mayo es un día no laborable para la inmensa mayoría de los sectores, el único del año, con la excepción de los que no deben interrumpir su labor, como los panaderos y los floristas, casos en el que los dueños pueden abrir sus negocios, pero sin afectar a sus empleados, y si violan la norma, la multa sería de 750 euros por trabajador.
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