En un informe sobre las perspectivas económicas del mundo, divulgado aquí, el FMI señaló que las proyecciones representan una revisión a la baja acumulada del 1.1 por ciento con respecto a sus estimaciones de enero, lo que refleja el impacto de la guerra en curso en Oriente Medio.
Precisamente, el organismo señaló como causa el aumento de los precios de la energía y los alimentos tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero último.
En sus proyecciones, el FMI estimó que el crecimiento de Oriente Medio y Asia Central disminuirá a 1.9 por ciento este año, en comparación con el 3.6 de 2025, antes de repuntar a 4.6 en 2027.
La región está experimentando el impacto económico más directo de la guerra, particularmente a través de las interrupciones en la producción de energía, las exportaciones y las rutas de transporte, subrayó.
Ante la crisis regional, en las últimas semanas el gobierno egipcio adoptó varias medidas de austeridad, incluida el cierre más temprano de locales comerciales como tiendas, restaurantes, bazares, clubes y discotecas.
También las autoridades aumentaron los precios del combustible y posteriormente las tarifas del transporte.
Además, se anunció un paquete de acciones urgentes para racionalizar el consumo de electricidad, entre ellas el cierre de empresas y un posible cambio hacia el trabajo remoto para algunos empleados del Gobierno.
El plan prevé la reducción a niveles mínimos del alumbrado público en las ciudades y el apagado de las mismas en las carreteras.
El primer ministro Mostafa Madbouly afirmó que las medidas forman parte de la respuesta de Egipto a lo que describió como un shock energético global sin precedentes.
Madbouly reveló que la factura mensual de importación de gas del país saltó de 560 millones de dólares a mil 650 millones de dólares mensuales.
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