El mandatario, quien sobrevoló las áreas afectadas por la crecida del curso de agua y la ruptura, el domingo 12 de abril, del dique de protección en su margen izquierda, también dialogó con algunos de los damnificados y encabezó una reunión de la Comisión Nacional de Protección Civil.
En esta última recibió información de los perjuicios ocasionados por el fenómeno, ante lo cual dejó un plan de acción con un cronograma de ejecución, refirió el ministro de Estado y jefe de la Casa Militar de la Presidencia, Francisco Pereira Furtado.
Detalló que después de constatar en el terreno las afectaciones y los trabajos de emergencia y recuperación, el presidente precisó cuestiones a implementar inmediatamente y otras soluciones estructurales que tendrán que esperar al fin de la temporada de lluvias, previsto para finales de mayo.
Destacó entre estas la reanudación del dragado y la rehabilitación de los ríos Cavaco y Catumbela, con el objetivo de prevenir futuras inundaciones y garantizar una mayor seguridad para la población.
Igualmente, advirtió sobre la necesidad de reubicar a poblaciones que viven en áreas de riesgo y de no permitir nuevas construcciones en esas zonas. El ministro de Obras Públicas, Urbanismo y Vivienda, Carlos Alberto dos Santos, dijo por su parte que las obras de reparación del dique durarán una semana, además de que se está dragando la zona más crítica del cauce para proteger a las comunidades aledañas.
Añadió que más adelante se realizarán estudios para desarrollar proyectos que resuelvan definitivamente el problema.
También el titular de Energía y Agua, João Baptista Borges, comentó acciones de su sector, que movilizará 15 camiones cisterna para abastecer de agua potable a los barrios afectados.
El fenómeno dañó el sistema de abasto de agua, por lo que en una segunda fase se reconstruirá y rehabilitará la red, apuntó.
Algo semejante ocurrió con la red de distribución eléctrica, de la cual se afectaron subestaciones transformadoras y postes de transmisión.
En este ámbito, Baptista Borges señaló que se movilizaron recursos para los trabajos necesarios para restablecer el suministro a cientos de familias.
La crecida del río Cavaco causó en Benguela 18 fallecidos, 11 desaparecidos, 451 viviendas derrumbadas y cerca de 10 mil personas desplazadas.
El evento dañó varias zonas de la ciudad cabecera, áreas agrícolas y las vías férreas.
El Gobierno provincial, el Ejecutivo Central, las Fuerzas Armadas y la sociedad civil juntaron esfuerzos para el rescate de más de tres mil 600 personas en situación de riesgo, así como para la acogida de las personas desplazadas.
Aproximadamente 830 toneladas de alimentos y otros suministros esenciales se trasladaron a Benguela, incluyendo medicamentos y materiales para alojamientos temporales.
Se monitorea la situación sanitaria en la zona y el Ministerio de Salud envió 49 toneladas de insumos médicos para reforzar la asistencia a la población y prevenir la propagación de enfermedades.
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