En un contexto de creciente demanda global por ese fruto seco, la Agencia local de Exportadores detalló que este país cuenta con más de 12 mil hectáreas cultivadas de macadamia, concentradas principalmente en regiones como Alta Verapaz, Baja Verapaz, San Marcos y la bocacosta.
La producción supera las 25 mil toneladas anuales, lo que ha permitido fortalecer la comercialización en el exterior y posicionar a la nación como un proveedor relevante en mercados internacionales, especialmente en Estados Unidos, Europa y Asia, amplió la entidad.
Consideró factor clave del crecimiento la participación de pequeños y medianos productores, quienes representan una parte importante de la cadena productiva y encontraron en la macadamia una alternativa rentable y sostenible a largo plazo.
Además, subrayó, el cultivo destaca por su impacto ambiental positivo, ya que contribuye a la reforestación y a la conservación de suelos, al tratarse de un árbol perenne que puede mantener el beneficio por varias décadas.
El dinamismo del sector también se refleja en el fortalecimiento de la agroindustria, con inversiones en procesamiento, valor agregado y estándares de calidad, remarcó.
Mencionó asimismo el aporte de la planta al desarrollo rural, generación de empleo y diversificación de la oferta agrícola de este territorio centroamericano.
La macadamia chapina sobresale a nivel internacional, según expertos, por su textura cremosa y su alto contenido de aceites naturales, lo que la convierte en uno de los productos de exportación no tradicional con mayor potencial de aumento para la economía.
Aparte del futro seco en concha y almendra, la industria diversificó la oferta hacia procesados como aceites esenciales, cosméticos y alimentos gourmet. Datos de 2024 expusieron exportaciones anuales de Guatemala de cerca de 17,7 millones de dólares en nueces, con Estados Unidos, Países Bajos y Japón como sus principales destinos.
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