La Oficina del primer ministro subrayó en su cuenta de la red social X que, para mitigar el impacto climático, el país incrementó significativamente su cobertura vegetal mediante el control de las emisiones de carbono, la prevención de la deforestación y la plantación de 48 mil millones de plántulas a través de la Iniciativa Legado Verde.
Simultáneamente, continuó la publicación, la modernización de la gestión del agua y la implementación de una agricultura climáticamente inteligente generaron transformaciones visibles en la seguridad alimentaria.
En el sector del desarrollo urbano, la expansión de proyectos ribereños, la construcción de infraestructura verde y moderna, y la promoción del transporte ecológico no motorizado marcaron un nuevo rumbo para la reconciliación de las ciudades con sus ecosistemas, aseveró la fuente.
A nivel nacional, el uso de aguas superficiales y subterráneas para el riego, la adopción de variedades de cultivos resistentes y el fortalecimiento de los recursos ganaderos refuerzan la seguridad nutricional.
Mientras, en el sector energético, la expansión de las fuentes de energía renovables se consolida como un catalizador del desarrollo y sienta las bases tanto para la industria como para el transporte eléctrico.
La Oficina del primer ministro precisó que, a medida que todos estos esfuerzos se implementan a través de marcos como el objetivo de reducir al 70 por ciento las emisiones de carbono para 2035 y a cero para 2050, el Plan de Desarrollo Decenal (2021–2030), Etiopía avanza hacia un futuro sostenible y verde para las generaciones venideras.
Mencionó también que, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, otras iniciativas abordan la vulnerabilidad al cambio climático y mejoran la resiliencia en todos los sectores, centrándose en la transición de la planificación a la puesta en marcha de acciones de adaptación.
Este camino no es simplemente una respuesta; es el plan maestro para el futuro de Etiopía, concluyó la publicación.
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