La primera proyección es cerrar el año con un alza inflacionaria de 4,5 por ciento, la segunda se eleva a cinco puntos porcentuales y la tercera a 5,5 por ciento.
Por su parte, el Banco Estatal de Vietnam (BEV) proyecta una inflación promedio de alrededor de un cinco por ciento (±0,5), mientras que organismos internacionales la sitúan entre 3,8 y 4,9 puntos porcentuales.
Sin embargo, según se dio a conocer hoy en una reunión del Comité Directivo de Gestión de Precios, pese a dificultades como el encarecimiento de la energía y la presión de la llamada “inflación importada”, los resultados en este cometido durante el primer trimestre del año fueron considerados positivos.
En ese período el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un aumento promedio de un 3,51 por ciento, destacó en el encuentro el viceprimer ministro vietnamita Nguyen Van Thang, quien destacó asimismo la labor proactiva del Ministerio de Finanzas y de otras carteras.
Van Thang enfatizó que, con el objetivo de contener la inflación en el corto plazo, los organismos estatales deben realizar un seguimiento y análisis proactivo de la oferta, la demanda y la evolución de los precios de los productos esenciales.
También demandó una gestión estricta en sectores sensibles a los costos del combustible, como transporte, logística, materiales de construcción y alimentos, e instó a reforzar la inspección y sancionar con firmeza las prácticas de especulación, acaparamiento, y manipulación de precios.
El vicejefe de Gobierno remarcó además que es necesario garantizar el equilibrio entre oferta y demanda de productos clave como gasolina, electricidad, alimentos y materias primas.
En este sentido, reseñó la agencia de noticias VNA, pidió a las localidades aplicar programas de estabilización del mercado adaptados a su realidad, asegurando la transparencia en la declaración, el etiquetado y la información de precios.
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