No tenemos riesgo de penuria en este momento, alrededor de un cuatro por ciento de las estaciones de servicio presentan dificultades por la falta de algún combustible, escenario normal en tiempos de paz, dijo a la cadena Franceinfo.
De acuerdo con la vocera, resulta imposible predecir lo que sucederá en el futuro, en un contexto de creciente inquietud global por las repercusiones en materia energética del conflicto que Estados Unidos e Israel desataron el 28 de febrero con la agresión a Irán.
Desde entonces, el estratégico estrecho de Ormuz ha estado en la palestra, sometido en la actualidad a un doble bloqueo, por Teherán y por Washington.
Antes de la guerra, por esa vía transitaba a diario un 21 por ciento de la producción mundial de petróleo, por lo que se ha disparado el precio del crudo.
El fin de semana, el patrón del gigante energético TotalEnergies, Patrick Pouyanné, señaló que ya han sido absorbidos los depósitos en suelo galo, sugiriendo que la prolongación del cierre de Ormuz por dos o tres meses podría llevar a Francia a una situación similar a la que enfrentan en la actualidad países asiáticos.
El presidente Emmanuel Macron respondió que un escenario nacional de penuria de carburantes no es el más probable, y aseveró que la situación está bajo control.
La portavoz Bregeon también manifestó este martes que el Gobierno mantendrá la ayuda a las empresas más afectadas por el desafiante escenario energético generado por el conflicto en el Medio Oriente.
De igual manera, instó a las aerolíneas a ser «lo más razonable posible» en el incremento de los boletos como resultado de la crisis.
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