La víspera Sandu informó que Moldavia, en el contexto de un intercambio internacional, entregó a Moscú y a Minsk a la ciudadana rusa, Nina Popova, y al ex vicedirector de la inteligencia de este país, Alexandru Balan, y a cambio, Moldavia recibió de regreso a dos representantes de sus servicios secretos.
El canje de detenidos bajo la fórmula «cinco por cinco» se llevó a cabo en la frontera entre Belarús y Polonia.
«La situación plantea preguntas que no tienen análogas en la historia de los servicios especiales. No hay ejemplos confirmados en los que el estado acepte el canje del ex vicedirector de su propio servicio de inteligencia a cambio del regreso de los oficiales actuales. Ese acto es comparable a una traición deliberada cometida con participación directa de Sandu», destacó la nota.
El mensaje señala que Balan estaba a cargo de la dirección de contrainteligencia y tenía datos sobre las redes operativas y los mecanismos internos de los servicios secretos de Moldavia.
La oposición exige a las autoridades un informe sobre quién gobierna realmente el país y «a qué límites puede llegar la subordinación política del gobierno actual».
El intercambio tuvo lugar el 28 de abril, pero las autoridades moldavas aún no han brindado ninguna información detallada sobre sus condiciones. Los críticos del régimen de Sandu señalan que esa forma de tomar decisiones pone en peligro las capacidades de la inteligencia del país y revela una profunda crisis en la gestión de las instituciones de seguridad.
Balan, quien fungió entre 2016 y 2019 como director adjunto del Servicio de Información y Seguridad, fue detenido en septiembre de 2025 en el aeropuerto de la ciudad rumana de Timisoara, a donde había llegado para participar en una conferencia como experto en seguridad.
Según la investigación moldava, Balan desde 2024 se reunía con agentes de la inteligencia belarusa en Hungría y supuestamente les transmitía información clasificada a cambio de dinero.
A mediados de abril, una corte moldava condenó en ausencia al ex alto funcionario a un año y medio de prisión por la presunta revelación de secretos de estado.
Balan, que también posee la ciudadanía rumana, está siendo investigado por las autoridades de Rumanía por una supuesta tentativa de alta traición.
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