La emisión simultánea de ocho resoluciones para reducir, descentralizar y simplificar los procedimientos administrativos y las condiciones comerciales durante el primer mes de su mandato no es una simple decisión administrativa, sino una declaración política e institucional del rumbo que ha elegido el Ejecutivo, subrayó.
De acuerdo con el autor, tal y como lo demuestra la historia de los procesos de reforma, los primeros meses del mandato de un nuevo gobierno son cruciales para establecer sus métodos operativos, de cuya solidez dependerá el éxito.
En ese sentido, el doctor Si Dung recalca que “lo más impresionante es, ante todo, la magnitud de las reformas” emprendidas por el flamante Ejecutivo, las cuales no tienen antecedentes en cuanto a escala, velocidad y enfoque.
Según las resoluciones emitidas, el gobierno modificó y complementó exhaustivamente 163 documentos legales, incluidos 155 decretos, una cifra sin precedentes en reformas anteriores. En consecuencia, se suprimieron 184 trámites administrativos, se descentralizaron 134 y se simplificaron 349, enumeró.
Además, se abolieron 890 requisitos para las empresas y se redujo el porcentaje de trámites administrativos gestionados directamente por el gobierno central a aproximadamente un 27 por ciento.
El objetivo, enfatizó el ex asesor gubernamental, es reducir en más del 50 por ciento el tiempo y el costo de los trámites para ciudadanos y empresas.
Estas cifras – consideró – “no solo reflejan la magnitud del proyecto, sino que también revelan un nuevo enfoque: una innovación fundamental y sistemática, en lugar de ajustes fragmentarios como en el pasado”.
Por otra parte, añadió, la emisión simultánea de ocho resoluciones durante el primer mes del mandato demuestra que no se trataba de decisiones experimentales, sino de elecciones cuidadosamente meditadas e implementadas con gran determinación.
“En la administración pública, la rapidez no es simplemente un factor técnico. Cuando las reformas se implementan de forma rápida y simultánea, es señal de un gobierno que no solo tiene la voluntad, sino también la capacidad de actuar”, puntualizó el autor.
El reconocido politólogo aludió asimismo al enfoque de estos cambios, que apuntan no solo a reducir trámites o regulaciones, sino a rediseñar el funcionamiento del sistema administrativo para transformar, de manera fundamental y efectiva, la lógica del poder estatal.
Más importante aún, señaló, estas decisiones contribuyen a reconstruir la confianza de las empresas en el entorno empresarial y de la ciudadanía en la eficacia del aparato administrativo.
El Estado, puntualiza en otra de sus partes el extenso comentario, ya no se encuentra en la posición de “otorgar permisos para la existencia”, sino que está pasando a desempeñar un papel de creación de un entorno para el desarrollo.
“Esto representa un cambio de una administración burocrática a una administración constructiva, una transición que se ha debatido durante años, pero que solo se hizo realmente evidente cuando se concretó con decisiones de gran envergadura como esta”, afirmó.
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