El ciberataque, atribuido al grupo ShinyHunters, afectó aquí a escuelas públicas de Queensland y Tasmania, universidades de Nueva Gales del Sur y Australia Meridional, así como centros TAFE (Educación Técnica y Continua).
La empresa desarrolladora, Instructure, con sede en Estados Unidos, confirmó que los datos comprometidos incluyen nombres, correos electrónicos, números de identificación de estudiantes y mensajes entre usuarios, aunque no hay evidencia de que contraseñas o información financiera hayan sido expuestas.
Por su parte, la Oficina Nacional de Ciberseguridad coordina la respuesta, mientras autoridades educativas advierten que decenas de miles de estudiantes y docentes podrían estar entre los afectados.
El ministro de Educación de Queensland, John-Paul Langbroek, señaló que la filtración podría impactar a más de 200 millones de personas en todo el mundo.
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