La feria (7 al 9 de mayo), de manera híbrida sesionó para los profesionales de forma electrónica las dos primeras jornadas, y el Día del Gran Público, presencial, seleccionó este sábado al balneario de Varadero, y un parque con mucha historia y atractivos.
Varadero, además de ser el polo de turismo más importante de Cuba, después de La Habana, ofrece encantos vinculados con la naturaleza y la belleza, la historia y el colorido, como el Parque Josone.
Amor y leyendas confluyen en ese bello escenario. Se trata de un punto creado para el recreo y la meditación, rodeado de flores y una vegetación bien ordenada, donde aparecen centros gastronómicos con delicias para el más exigente gourmet o enamorados. Ubicado en el mismo centro de Varadero se esparce en nueve hectáreas, acompañado de cierto misterio por un túnel que conecta este eje recreativo con la playa. Josone es muy visitado por viajeros que llegan a Varadero y allí encuentran un lugar perfecto, en su magia de verdor y buen servicio.
Desde el nombre se aprecia su magia, en tanto que se trata de una historia romántica, cuando el español, vasco, José Fermín Iturrioz Michelena, quien detentó en los años 30 del pasado siglo el cargo de director de la fábrica de ron Arechabala (de 1926 a 1956), tuvo una idea genial.
El comerciante compró la primera parcela alrededor de una laguna y edificó en Varadero en 1938 una casa, donde en la actualidad se encuentra el restaurante Dante, con excelentes recetas de la cocina italiana.
Después, fabricó una mansión con estilo neoclásico para habitarla con su familia, ahora restaurante Retiro Josone especializado en cocina criolla nacional. Esa segunda edificación tiene el estilo de una cabaña tipo vasca terminada en 1946, bautizada como La Campana.
Sin embargo, el nombre constituye una curiosidad, pues está formado por las primeras letras de José y de Onelia, la esposa del propietario, como un canto al amor de ambos. Además, otra idea resultó la de construir un túnel por debajo de la primera avenida que originalmente llevaba a la playa, en la actualidad sin uso.
Por su parte, Varadero tuvo nexos indisolubles con piratas, corsarios y una naturaleza que permite momentos extraordinarios.
El escudo de Varadero lo dice todo: círculos concéntricos que simbolizan evidencias aborígenes, un fortín español como muestra de la colonización y trazos en representación de 10 familias de Cárdenas, los fundadores de la villa.
Oficialmente fundada el 5 de diciembre de 1887 por la fusión comunal nombrada Los Decenviros. Su andadura inició con la construcción de varias casas de madera y tejas españolas, para luego cobrar fama a partir del auge de las regatas de remo, conchas, caracoles y caballitos de mar.
La formación geológica del lugar proviene de la era cuaternaria y el nombre de la península, Hicacos, responde a un árbol verde de hojas espinosas, un típico cactáceo que antaño cubría esta porción de 22 kilómetros de largo (parte más ancha es de 700 metros).
El nombre de Varadero proviene de su costa arenosa de poco calado en la cual encallaban barcos llevados por la marea. El navegante español Sebastián de Ocampo la descubrió en 1508 durante su bojeo a Cuba y la primera mención aparece en 1540 en un mapa de Alonso de Santa Cruz.
Su poblado original nació donde hoy se encuentra el conocido Parque de las ocho mil taquillas y el primer hotel resultó el Varadero con 10 habitaciones, construido en 1915 y nueve años más tarde convertido en Club Náutico.
Mucha historia, leyendas y colorido acompañan al balneario, difícil de describir en pocas líneas, pero su belleza y conservación le deparan un puesto importante en el turismo de Cuba, y por lo tanto en su feria de turismo.
mem/rfc













