De acuerdo con el Ministerio del Interior, 440 de los detenidos tendrían vínculos con bandas criminales, mientras que entre los capturados figuran un objetivo de alto valor y 51 personas consideradas de interés penal relevante por su presunto rol dentro de estructuras delictivas.
Durante los operativos, la Policía y las Fuerzas Armadas ejecutaron 28 intervenciones contra grupos criminales, decomisaron 229 armas de fuego y armas blancas, así como 1,7 toneladas de drogas.
Las autoridades también retuvieron y recuperaron 406 vehículos y 501 motocicletas, además de realizar allanamientos y afectar infraestructuras utilizadas por organizaciones dedicadas al narcotráfico, la extorsión y el sicariato.
El toque de queda se aplica en las provincias de Pichincha, Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas y Sucumbíos, así como en los municipios de La Maná, Las Naves, Echeandía y La Troncal.
La medida, que rige desde el 3 de mayo, se mantendrá hasta el próximo día 18 e implica restricción de movilidad entre las 23:00 y las 05:00 (hora local) en territorios que concentran el 90 por ciento de los homicidios y el 86,7 por ciento de los delitos reportados a nivel nacional.
Este es el segundo período de toque de queda aplicado en 2026 y el séptimo desde que Noboa asumió la presidencia en noviembre de 2023.
Ecuador cerró 2025 con más de nueve mil homicidios, la cifra más alta de su historia, y entre enero y marzo de este año ya acumuló dos mil 86 asesinatos, según estadísticas oficiales.
El Gobierno sostiene que la medida busca debilitar a las bandas criminales, catalogadas como grupos terroristas desde la declaratoria de conflicto armado interno emitida en enero de 2024.
Aunque el Ejecutivo asegura que la restricción contribuye a contener los homicidios en horas de la madrugada, diversos sectores advierten sobre alteraciones en el transporte público, el comercio nocturno y las actividades productivas en las zonas afectadas.
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