El buque Ile de Batz instalaba un tramo de un cable submarino de internet de 45 mil kilómetros (28 mil millas) para conectar Europa con Asia a través del golfo Pérsico cuando la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán paralizó las obras a inicios de marzo, reflejó el portal de la compañía de asesoría financiera Bloomberg.
La fuente se hizo eco de que el propietario del barco declaró fuerza mayor y la embarcación fue enviada de vuelta a puerto en Arabia Saudita, donde permanece varada desde entonces.
Los trabajos en el cable de fibra óptica, así como en al menos otros dos proyectos de cable de alta capacidad en la región, fueron suspendidas indefinidamente.
Para los expertos, si se alcanza un alto el fuego permanente y se reanuda la actividad en el Golfo, la instalación no continuará como antes, pues las empresas de tecnología y telecomunicaciones que financian estos cables tendrán que lidiar con el problema de misiles y minas sin explotar que cubren el lecho marino a lo largo o cerca de sus rutas previstas.
Probablemente, se tendrá que volver a escanear partes del lecho marino con sensores magnéticos y acústicos para garantizar la seguridad.
Como resultado, según Hasnain Ali, consultor de cables submarinos que trabaja en los Emiratos Árabes Unidos, «casi todos esos proyectos se retrasarán».
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