Las tropas contaron con apoyo extranjero cuya magnitud y tipo de logística la nota se abstiene de identificar, aunque afirma que los objetivos eran miembros de la red Al Qaeda que operan en el Sahel, aliadas ahora a separatistas tuaregs.
Las bajas de los insurgentes ascienden a por lo menos 25, siempre según el comunicado oficial.
En acciones separadas, los militares malienses atacaron refugios de los islamistas en las zonas de Kulikoró y Kombakala, donde destruyeron un campo de entrenamiento también detectado por la aviación aliada.
Desde el pasado 25 de abril las Fuerzas Armadas malienses emiten casi a diario partes sobre operaciones contra santuarios y concentraciones de fuerzas de sus adversarios, enmarcadas en una ofensiva de largo aliento para agotar hasta la extinción a los grupos islamistas que también conforman los principales adversarios de Burkina Faso y Níger, junto a Malí los integrantes de la Alianza de Estados del Sahel.
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