El último ataque de Washington contra la isla caribeña nada tiene que ver con la justicia, la democracia ni los derechos humanos, sino es un capítulo más en la larga y sangrienta historia de agresión imperialista contra una pequeña, pero desafiante nación socialista negada a doblegarse.
De acuerdo con el texto del catedrático, publicado en medios regionales como ModernGhana, resulta una acusación despreciable basada en la manipulación cínica del incidente de 1996 que involucró aeronaves operadas por la organización terrorista Hermanos al Rescate.
Estas aeronaves –recuerda- violaron repetidamente el espacio aéreo cubano en actos deliberados de provocación y La Habana tenía todo el derecho soberano a defender su territorio, al pueblo y la Revolución, enfatiza el artículo.
Durante décadas, añade, el imperialismo ha tratado a Cuba como si no tuviera derecho a la autodeterminación, con actos de sabotaje, intentos de asesinato, guerra económica, ataques biológicos y operaciones terroristas. Las acciones actuales, dijo, son una continuación de la agenda fracasa por más de sesenta años.
La hipocresía de Washington es asombrosa. El mismo poder que invadió Irak con mentiras y destruyó Libia apoya el genocidio en Palestina y mantiene cientos de bases militares en todo el mundo, pero –a la vez- intenta dar lecciones a la isla sobre derecho y soberanía, como pretendido guardián de la moral internacional.
Washington ha utilizado repetidamente una fuerza militar abrumadora, justificándola con acusaciones sin fundamento y por conveniencia política. El Derecho Internacional pierde sentido cuando lo interpreta un imperio, pondera el titular de la Cátedra Fidel Castro adjunta ala Universidad de Midlands.
Vivimos hoy –sostuvo- una escalada en la campaña para endurecer el bloqueo económico e intensificar el sufrimiento del pueblo, someterlo por hambre, escasez, desesperación e inestabilidad, con la esperanza de que abandone el socialismo.
La Revolución cubana sobrevive a invasiones, sabotajes, terrorismo y décadas de bloqueo porque está arraigada en la fuerza organizada, la conciencia y espíritu de resistencia del pueblo. Imposibles de borrar con sanciones ni mentiras mediáticas.
De acuerdo con Mafa, para las fuerzas progresistas y antiimperialistas de Zimbabwe, África y el Sur Global, la solidaridad con Cuba no es opcional, debemos rechazar esta última provocación y exigir el fin del bloqueo criminal y defender su derecho a la autodeterminación.
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