La organización condenó la reciente acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el líder de la Revolución cubana, Raúl Castro, al considerarla un acto de provocación y una maniobra orientada a justificar mayores acciones de hostilidad.
El FA sostuvo que resulta inaceptable que se pretenda criminalizar a un dirigente histórico de 94 años, utilizando hechos ocurridos hace tres décadas como instrumento de presión política y desestabilización regional.
La semana pasada Washington acusó al General de Ejército Raúl Castro del derribo en el espacio aéreo cubano, en 1996, de dos aeronaves operadas por la organización Hermanos al Rescate, radicada en Miami.
El Gobierno cubano consideró que se trata de un acto despreciable y de provocación política y señaló que “constituyó un acto de legítima defensa, amparado por la Carta de las Naciones Unidas, el Convenio de Chicago sobre Aviación Civil Internacional de 1944 y los principios de soberanía aérea y proporcionalidad”.
“La acusación contra Raúl Castro constituye una violación al derecho internacional y forma parte de una estrategia de agresión permanente, cuyo único propósito es intentar doblegar la soberanía y la dignidad de una nación que durante más de 60 años ha resistido bloqueos, sanciones y amenazas imperiales”, expresó María Teresa Cabrera, presidenta de la organización de izquierda.
También rechazó las declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, por considerar que representan una abierta injerencia en los asuntos internos y una amenaza al derecho del pueblo a decidir libremente su destino político, económico y social.
La entidad política advirtió que la combinación de acusaciones judiciales, endurecimiento del bloqueo económico y despliegues militares en el Caribe incrementa peligrosamente las tensiones en la región y revive prácticas propias de los peores momentos de la Guerra Fría.
Asimismo, afirmó que la difícil situación económica que vive ese país es consecuencia directa del bloqueo impuesto por la Casa Blanca durante más de seis décadas, política que ha sido condenada de manera reiterada y casi unánime por la comunidad internacional en las Naciones Unidas, puntualizó.
“El pueblo cubano merece vivir en paz, sin amenazas, sin bloqueos y sin campañas de desestabilización”, indicó Cabrera.
Manifestó que la solidaridad con la isla es también una defensa del derecho de los pueblos a su autodeterminación y a construir su propio proyecto de nación sin tutelajes extranjeros.
El partido reiteró su respaldo al pueblo cubano, a la Revolución y a todos los sectores que defienden la soberanía, la independencia y la paz en América Latina y el Caribe.
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