Kabulov recordó este lunes en entrevista al rotativo Izvestia que 17,4 millones de afganos (el 36 por ciento de la población) podrían enfrentar una grave escasez de alimentos en 2026, según datos de la ONU, debido a desastres naturales, la reducción de la ayuda internacional y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
El programa de ayuda ruso se enmarca en una cooperación más amplia que incluye suministros de harina de trigo, azúcar y aceite vegetal. En abril, Moscú envió casi cuatro mil toneladas de harina, y en lo que va de año la ayuda total asciende a más de cinco mil 200 toneladas.
Kabulov señaló que el gobierno afgano deberá presentar solicitudes específicas para futuros envíos previstos para la segunda mitad del año.
Desde el regreso de los talibanes al poder en 2021, Afganistán perdió la mayor parte de su financiación exterior y el acceso a sus reservas internacionales (unos nueve mil 500 millones de dólares bloqueados en el extranjero).
La ayuda occidental se ha reducido drásticamente, en parte por las políticas restrictivas del gobierno afgano, como la prohibición de la educación secundaria y universitaria para las niñas y la reciente reducción de la edad legal para contraer matrimonio a los nueve años.
Los desastres naturales han empeorado la situación. Las inundaciones de finales de marzo y principios de abril afectaron a más de 73 mil personas en las ocho regiones del país.
El bloqueo del estrecho de Ormuz, provocado por la agresión de Estados Unidos contra Irán y Estados Unidos, también ha alterado las cadenas de suministro de alimentos y combustible a través de Irán, uno de los principales socios comerciales de Afganistán, lo que ha hecho subir los precios de los productos básicos como el arroz.
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