De acuerdo con el analista de riesgo Ernesto Bazán, hay una deuda buena- la que se adquiere para construir servicios públicos como escuelas-; y la mala, la que está adquiriendo el país, porque gasta más de lo que puede y se toma para generar déficit fiscal- en los primeros tres meses del año fue de mil 669 millones de dólares, según estadísticas oficiales.
Bazán indicó al diario La Estrella de Panamá que eso representa que los ingresos no alcanzan ni para cubrir los gastos operativos por lo que el país tiene ahorro corriente negativo.
El aumento del saldo de la deuda pública total al cierre de abril, fue de 3.1 por ciento respecto al saldo registrado a marzo de 2026, indica un reciente informe del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
También el decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá, Rolando Gordón, recordó que el país tiene que pagar, según el presupuesto de 2026, ocho mil millones de deuda en el año.
“Panamá no tiene ese dinero y lo que está ganando en impuesto no es suficiente para ello, tiene que volver a pedir prestado para amortiguar parte de la deuda”, subrayó el catedrático al periódico.
Para este cierre de abril se solicitaron 500 millones de dólares al Banco Nacional de Panamá, 109 millones en letras del Tesoro, otros dos mil 500 millones a la banca internacional, 14 millones a organismos multilaterales como al Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe CAF), y por la variación cambiaria se encareció en 179 millones, de acuerdo con el MEF.
Al respecto, Gordón precisó que esas cifras explican el aumento de la deuda: tienen que pedir prestado para pagar lo que ya deben, por lo que va seguir en alza mientras que Panamá no tenga los suficientes ingresos fiscales para pagarlo sin recurrir a préstamos.
Para Raúl Moreira, expresidente del Colegio de Economistas de Panamá, el crecimiento de la deuda a ritmos importantes trae como consecuencia que se comprometa la disciplina fiscal que se necesita.
En el criterio de los expertos, el país se seguirá endeudando porque no ve un equilibrio fiscal y esto conlleva menos recursos para atender a la población más necesitada.
Se trataría de una estrategia de postergar los gastos para cumplir con la ley de responsabilidad fiscal para no afectar la nota del país ante las calificadoras de riesgo y transmitir a la comunidad internacional que Panamá es responsable con las finanzas públicas.
Pero para ello, subrayaron, habría que actuar con realismos, con transparencia, combatir la evasión fiscal, sin hacer figuras contables que en el papel permiten cumplir con la ley, pero en la práctica sigue generando más deuda para el país.
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