La emergencia ocurrió en Garden Grove, en el condado de Orange, al sureste de Los Ángeles, un área densamente poblada, donde hubo una fuga de gases tóxicos en el depósito, que contenía 26 mil litros de metacrilato de metilo, un líquido inflamable y volátil utilizado para hacer plástico.
Funcionarios dijeron la víspera que se planeaba una «misión que duraría toda la noche» para probar la presión dentro del tanque y determinar los próximos pasos. Este lunes informaron que la operación fue exitosa y que la amenaza de una explosión masiva estaba «fuera de discusión».
El gobernador de California, Gavin Newsom, decidió emitir el estado de emergencia para el condado de Orange y solicitó al presidente Donald Trump una declaración de emergencia federal, que aprobó.
Para las autoridades el peor escenario, el más catastrófico, era la amenaza de un BLEVE o explosión de vapor en expansión de líquido en ebullición, la cual fue eliminada, pero no descartaron otros riesgos de alguna detonación que no sea tan grave, aunque sí representaría un trance para la seguridad pública.
jha/dfm













