La ciudad despertó convertida en un mosaico de celebración, con ecos de bocinas, camisetas al viento y una consigna repetida como himno: “Knicks en cuatro”. El anhelo acumulado durante casi tres décadas encontró, por fin, su desahogo.
En el Rocket Arena, los neoyorquinos impusieron su ley con un contundente 130-93 que selló la serie 4-0. Karl-Anthony Towns lideró con 19 puntos y 14 rebotes, en una ofensiva equilibrada donde cinco jugadores alcanzaron dobles dígitos.
Landry Shamet aportó 16 unidades desde el banquillo, mientras Mikal Bridges y Jalen Brunson sumaron 15 cada uno.
El dominio fue progresivo y demoledor. Tras un inicio parejo, Nueva York desató una racha de 20-0 que quebró el partido en el primer cuarto. Al descanso ya mandaba 68-49 y en el tramo final la ventaja se estiró hasta los 45 puntos, permitiendo incluso retirar a los titulares con más de siete minutos por jugar.
La barrida confirmó el momento cumbre del equipo, que encadena 11 victorias consecutivas en esta postemporada y firma su tercera presencia en unas Finales desde 1973, tras las de 1994 y 1999.
Cleveland, liderado por los 31 puntos de Donovan Mitchell, no encontró respuestas ante la intensidad rival y sufrió su primera barrida en una serie de playoffs desde 2018.
Nueva York vuelve así al gran escenario de la NBA, a la espera del campeón del Oeste entre Oklahoma City Thunder y San Antonio Spurs, con la ciudad convertida en un solo pulso de celebración.
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