En una jornada alpina breve pero incisiva, con cerca de 3000 metros de desnivel comprimidos como un resorte, el líder danés transformó la incertidumbre del regreso tras el descanso en una exhibición que reafirmó su dominio incontestable.
Con un tiempo de 2:57:40 horas, Vingegaard cruzó en solitario la meta de Carí tras lanzar un ataque seco a 6,5 kilómetros del final, un movimiento tan previsible como imposible de neutralizar para un pelotón resignado.
El austríaco Felix Gall (Decathlon) confirmó su regularidad al entrar segundo y consolidarse como principal escolta en la general, mientras el australiano Jai Hindley (Red Bull Bora-Hansgrohe) completó el podio del día sin alterar la jerarquía impuesta.
Visma-Lease a Bike convirtió la etapa en un ejercicio de control absoluto, administrando la fuga y dosificando esfuerzos con la precisión de un reloj, hasta abrir el escenario ideal para el golpe definitivo de su líder.
Ni los intentos de endurecer la subida final ni la ambición de nombres como Ciccone, Einer Rubio o Harper lograron alterar el guion de una carrera que se desliza hacia un monólogo cada vez más evidente.
Vingegaard, que suma su cuarta victoria parcial, no solo rompió cualquier atisbo de igualdad sino que amplió su ventaja en la general hasta 4:03 sobre Gall y 4:27 sobre Thymen Arensman, dejando el Giro al borde de la resolución anticipada.
La “Corsa Rosa”, que hoy atravesó Suiza en su última incursión internacional, se encamina ahora hacia las etapas decisivas en los Dolomitas, donde el danés podría terminar de rubricar una obra que ya parece escrita.
Mañana, la decimoséptima etapa llevará al pelotón de Cassano d’Adda a Andalo a lo largo de 202 kilómetros, en un nuevo capítulo donde solo una sorpresa mayúscula parece capaz de alterar el destino marcado.
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