El dispositivo despegó a las 02:07 hora local a bordo de un cohete portador Larga Marcha-2D y las autoridades informaron que entró en la órbita prevista tras completar con éxito la fase de lanzamiento.
Según la información oficial, el satélite será utilizado para pruebas y verificaciones tecnológicas relacionadas con la conexión directa de teléfonos móviles a redes de banda ancha vía satélite.
La misión también permitirá realizar ensayos de tecnologías integradas de redes espaciales y terrestres.
Los expertos consideran que este tipo de pruebas contribuye al desarrollo de sistemas de comunicación con mayor cobertura y capacidad de conexión en zonas remotas.
El lanzamiento constituyó la misión número 646 de la serie de cohetes portadores Larga Marcha, principal familia de vehículos de lanzamiento desarrollada por China.
El programa espacial chino amplió en los últimos años sus capacidades en telecomunicaciones, navegación, observación de la Tierra y exploración del espacio profundo, mientras impulsa proyectos orientados a fortalecer la infraestructura digital y la conectividad satelital del país.
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