La coalición opositora C64 emitió el llamamiento a la denominada operación de “ciudad fantasma”, que exhorta a las personas a no asistir este miércoles a sus trabajos y paralizar Kinshasa, como protesta ante los intentos de impulsar un referendo constitucional promovido por el partido del presidente, Félix Tshisekedi.
En tanto, la facción que respalda el proceso, encabezada por la Unión Sagrada, saldrá a las calles en esta misma fecha para mostrar su apoyo a la iniciativa.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) expresó la víspera su profunda preocupación por el aumento de las amenazas, discursos de odio, actos de violencia y vandalismo vinculados a esta convocatoria.
En un comunicado, el presidente de la CNDH, Paul Nsapu, instó a todos los actores políticos, organizaciones sociales y ciudadanos a demostrar responsabilidad, moderación y civismo.
“Ningún ciudadano puede ser obligado a participar en una manifestación pública ni a acatar una huelga general en contra de su voluntad”, remarcó la CNDH, que también advirtió contra los actos de intimidación dirigidos a quienes optan por no adherirse a consignas políticas.
Condenó la violencia, la destrucción de la propiedad y cualquier otra forma de coacción, además de llamar al diálogo y el respeto a las libertades individuales.
El ministro de la Función Pública, Jean-Pierre Lihau, por su parte, señaló en un memorando dirigido a los secretarios generales, inspectores generales, jefes de departamento y directores generales de la administración pública en la capital, que la convocatoria de huelga general no se ajusta a los requisitos legales y reglamentarios vigentes.
“Los directivos y empleados que, durante el periodo en cuestión, y en particular en días de movilización política, se ausenten de sus puestos sin una causa justificada, serán los únicos responsables de las consecuencias que puedan derivarse, de conformidad con la normativa vigente”, remarcó.
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