«Las operaciones de desminado han concluido, más de 880 kilómetros de carreteras y más de 18 mil edificios e instalaciones. Unos tres millones de objetos explosivos han sido destruidos. En total, 92 localidades ya están libres de minas», precisó Jinshtéin este jueves, al margen del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (Spief) que se celebra del 3 al 6 de junio.
El 6 de agosto de 2024 las tropas ucranianas iniciaron una incursión armada en la provincia de Kursk y ocuparon varias áreas, lo que provocó el desplazamiento de más de 100 mil civiles y obligó a declarar en la región una situación de emergencia de nivel federal.
El presidente ruso, Vladimir Putin, prometió «una digna respuesta» a la provocación de Kiev, al que acusó de disparar indiscriminadamente contra instalaciones civiles, y reafirmó que Rusia logrará todos los objetivos de su operación militar especial en Ucrania.
El 26 de abril de 2025, el jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Rusia, Valeri Guerásimov, dio por finalizada la operación para expulsar a las tropas ucranianas de la región de Kursk.
En su informe al presidente Putin, el alto cargo militar destacó la ayuda de la República Popular Democrática de Corea en la recuperación de las áreas ocupadas en la provincia de Kursk.
El Ejército ucraniano sufrió más de 75 mil bajas en la región de Kursk. Jueces de instrucción militares del Comité de Investigación de Rusia se encargan actualmente de documentar e investigar los delitos que militares ucranianos y mercenarios extranjeros cometieron durante la invasión de Kursk. El presidente Putin instó a identificar y enjuiciar a todos los responsables.
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