El índice dólar (DXY), que mide al billete verde frente a una canasta de seis monedas, se mantenía prácticamente estable en 104,2 puntos, con una leve inclinación a la baja del 0,1 por ciento.
Frente al euro, la moneda estadounidense cedió terreno hasta 1,0850 dólares por cada moneda única, impulsada por datos de inflación en la zona euro que superaron las expectativas.
Sin embargo, el dólar se fortalecía notablemente frente al yen japonés, alcanzando los 148,5 yenes por dólar, su nivel más alto en seis meses, debido a la persistente postura ultra expansiva del Banco de Japón.
En el frente doméstico, los inversores digirieron declaraciones de la Reserva Federal (Fed) que reafirmaron la intención de mantener las tasas de interés elevadas por más tiempo de lo previsto.
Esta postura contrasta con los primeros indicios de desaceleración en el mercado laboral estadounidense, lo que genera dudas sobre la próxima decisión de política monetaria.
Los operadores señalaron que el mercado se encuentra a la espera de los datos de inflación al consumidor en Estados Unidos, que se publicarán el próximo jueves.
Por su parte, las monedas de países emergentes mostraron comportamientos divididos, con el real brasileño y el peso mexicano ganando terreno ante un mayor apetito por riesgo, mientras que el peso chileno y la lira turca se depreciaron.
Hasta el cierre financiero actual, el dólar se negociaba con volatilidad controlada, a la expectativa de nuevos catalizadores que definan su tendencia en el corto plazo.
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