El cuerpo de Silva, de origen polaco y residente en esta nación sudamericana desde hace más de una década, fue encontrado en su domicilio este lunes, cuando agentes policiales acudieron al lugar.
Hasta el momento, las autoridades no han informado las causas del fallecimiento y mantienen abierta la investigación para determinar las circunstancias de su muerte.
Silva era presidenta de la fundación La Integridad, dirigente barrial y exveedora ciudadana.
En los últimos años se convirtió en una de las voces más visibles de denuncia contra presuntos casos de corrupción, tráfico de tierras, lavado de activos y supuestas irregularidades en la administración pública y el sistema judicial de la provincia.
La activista, que se definía en redes sociales como “defensora de la Pachamama y de los grupos vulnerables”, sostenía que su organización trabajaba por mejorar las condiciones de vida de comunidades rurales afectadas por la pobreza, el desempleo y la falta de servicios básicos.
Entre las denuncias impulsadas por Silva figuraban acusaciones de supuestas redes de nepotismo y tráfico de influencias, incluido un caso que involucraba a funcionarios de la actual administración.
Organizaciones sociales y activistas expresaron su preocupación por la muerte y exigieron una investigación exhaustiva para esclarecer lo ocurrido.
“Cuando una persona es silenciada por denunciar corrupción, abusos de poder o estructuras criminales enquistadas en el Estado, no solo se atenta contra su vida. Se envía un mensaje de miedo a toda la sociedad”, expresó el abogado y defensor de derechos humanos Fernando Bastias.
El hecho tiene lugar en medio de una crisis de seguridad en Ecuador, que cerró 2025 como el año más violento de la historia, con más de nueve mil homicidios.
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