La medida, adoptada con carácter preventivo, se limita a la zona de la Bahía de Santa Fe, uno de los destinos más visitados del archipiélago ecuatoriano.
Según comunicado oficial, la suspensión se mantendrá mientras se realizan evaluaciones técnicas y científicas sobre la presencia de fauna marina asociada a las dinámicas naturales del ecosistema en esta área protegida.
La turista herida en sus piernas fue trasladada en una lancha hacia Puerto Ayora, la urbe más poblada y grande de las Galápagos.
El incidente generó preocupación, ya que también se observó a un lobo marino macho adulto con heridas recientes y severas mordeduras, lo que podría evidenciar una alteración en el comportamiento habitual de algunos depredadores.
Equipos técnicos y científicos iniciaron evaluaciones biológicas en la Bahía de Santa Fe con el objetivo de determinar qué factores pudieron influir en la presencia y conducta inusual de los tiburones.
Una de las hipótesis apuntan a que en la zona podrían haberse realizado actividades de pesca ilegal y que el desecho de vísceras o restos de pescado dentro del área protegida habría atraído a los tiburones hacia sectores frecuentados por los turistas.
De acuerdo con expertos, los ataques de escualos a seres humanos son eventos extremadamente raros.
La economía de las Islas Galápagos, situadas a unos mil kilómetros al oeste de las costas continentales de Ecuador, depende en un 80 por ciento del turismo sostenible.
Gracias a su rica biodiversidad, el archipiélago es considerado un laboratorio natural que permitió al científico inglés Charles Darwin desarrollar su teoría sobre la evolución y selección natural de las especies.
En 1978 la organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró a las islas como Patrimonio Natural de la Humanidad.
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