Un informe de Cáritas Italia, organismo pastoral oficial de la Iglesia católica de este país, indica que en los últimos diez años el número de personas mayores de 65 años atendidas por la red de dicha entidad destinada a socorrer a los más necesitados creció en un 191,0 por ciento.
“Estos datos ponen de manifiesto la creciente interrelación entre la pobreza económica, el envejecimiento, la fragilidad de la salud, el debilitamiento de las redes familiares y el aislamiento social”, apunta ese análisis.
Federica De Lauso, investigadora de Cáritas Italia, declaró al respecto que “la pobreza se combina cada vez más con enfermedades crónicas, enfermedades mentales y discapacidades, y todo esto, incluso para las personas mayores, especialmente las mayores de 65 años, supone una carga y una tensión adicionales”.
La experta señaló además que un tercio de las personas pobres en Italia son solteras, y se refirió en particular a la difícil situación de muchas familias, a menudo monoparentales, que con mayor frecuencia solicitan ayuda, pues en el 52,0 por ciento de los casos tiene hijos menores de edad, equivalente a 147 mil núcleos.
La pobreza en este país se manifiesta cada vez más como un debilitamiento progresivo de los vínculos, las relaciones cercanas y las posibilidades concretas de recibir apoyo en los momentos de mayor dificultad, según ese estudio, el cual alerta que en 2025 el número de personas apoyadas por la red creció interanualmente un 1,7 por ciento.
El documento resalta además que “no se han registrado descensos en comparación con el periodo prepandémico, lo que confirma una pobreza que se está arraigando y se convirtió en una condición estable en la vida de muchas familias” prevista a agravarse en 2026, cuando la inflación en la eurozona puede alcanzar un 3,1 por ciento.
nmr/ort





