El destino de la precaria embarcación eran las Islas Canarias, España, de acuerdo con los detalles proporcionados por dos de los operadores de la nave, detenidos en el lugar que, al creer de las autoridades, forman parte de una red más vasta.
Todos los años cientos de súbditos en su mayoría de países de África subsahariana arriesgan sus vidas para llegar a costas europeas en busca de nuevos horizontes o huyendo de conflictos.
Muchos de ellos mueren en la persecución de ese espejismo que las más de las veces termina con el océano Atlántico o el mar Mediterráneo como sepulcro.
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