Aún persisten barreras como la confianza, aunque el público que se animó pasó de alrededor del 26 por ciento en años anteriores a más del 30 actualmente, explicó la coordinadora del tema María Canahuí.
Hablamos de que el consumidor conozca sus derechos, se informe sobre modelos de negocio confiables y fortalezca su propia adopción digital, subrayó la ejecutiva, adscrita a la Cámara de Comercio del país.
La segunda barrera –remarcó- tiene que ver con la experiencia de compra, pues la nación ya cuenta con una penetración importante de internet, y el reto ya no es únicamente contar con la tecnología más moderna, sino desarrollar procesos eficientes.
Muchas empresas, desde pequeñas hasta grandes, ya venden en línea, pero en ocasiones priorizan la operación diaria y descuidan la estrategia relacionada con la experiencia satisfactoria del usuario, acotó Canahuí.
El consumidor digital actual valora la inmediatez, está acostumbrado a obtener contenidos, servicios y entretenimiento en uno o dos clics, por lo que espera la misma facilidad en cualquier tienda digital, aseveró.
Por ello, amplió, más que invertir únicamente en tecnología, las empresas deben optimizar sus procesos de compra y adaptarlos a las exigencias del entorno en línea.
La tercera barrera es la bancarización, aunque en los últimos años se han registrado avances importantes, describió la coordinadora, entrevistada por el diario local Soy 502.
Expuso que países como México y Colombia, que son referentes regionales en comercio electrónico, ya tienen cerca del 50 por ciento de su población como compradores activos en línea.
Un estudio realizado por el Departamento de Comercio Electrónico de la Cámara de Comercio señaló que un 28 por ciento de los consumidores en Guatemala ya realiza adquisiciones al menos una vez por semana, mientras que un 27 lo hace mensualmente.
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