Aleix Espargaró, embajador de Lidl-Trek, dibujó en Barcelona el retrato de un Ayuso sin techo, un ciclista que, según dijo, no viaja al Tour para contemplar el podio, sino para desafiar al mismísimo favorito, el esloveno Tadej Pogacar.
“Yo conozco a Juan y sé que no va a estar contento con menos de un podio”, afirmó el catalán, convencido de que el español “piensa que puede ganar a Tadej” y de que esa ambición es la savia que alimenta a los campeones.
Espargaró, que atendió hoy a los medios en la Fan Zone del equipo en la capital catalana, sostuvo que la contrarreloj por equipos de la salida puede ser una rampa de lanzamiento hacia el maillot amarillo y no una simple postal del estreno.
Para el embajador de la escuadra estadounidense, Ayuso carga con una madurez precoz y una preparación total, un perfil de “killer” que convierte la presión en combustible y el reto en el horizonte.
También subrayó que el cambio de escenario ha devuelto al corredor español la sensación de ser el centro del proyecto, rodeado de un bloque armado para empujarlo hacia la grandeza y no para contenerlo.
Con la salida del Tour a la vuelta de la esquina, la carrera ya late en Barcelona como un tablero abierto donde Ayuso jugará sus cartas más ambiciosas ante el juicio implacable del reloj y la montaña.
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