La 36 Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN tendrá lugar en Ankara los días 7 y 8 de julio, en un contexto marcado por crecientes desafíos para la seguridad euroatlántica y la arquitectura global de defensa.
La cita, según medios locales, servirá para proyectar la influencia diplomática de Türkiye y reafirmar su papel creciente dentro de la alianza, tanto por sus capacidades militares como por el desarrollo de su industria de defensa y su experiencia en la gestión de crisis.
Uno de los temas centrales será el reparto de cargas entre los aliados, en medio de debates sobre el aumento del gasto militar y la necesidad de fortalecer las capacidades operativas de la OTAN.
Los líderes de los 32 Estados miembros, encabezados por el presidente estadounidense, Donald Trump, se reunirán en la capital turca junto con sus ministros de Asuntos Exteriores y Defensa.
Además de los miembros de la alianza, participarán los países del grupo AP4 —Australia, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur—, lo que permitirá conectar las agendas de seguridad euroatlántica e indopacífica.
Paralelamente a la cumbre, se celebrará el Foro de las Industrias de Defensa, que en los últimos años funcionó como evento paralelo de la OTAN y que por primera vez formará parte de las deliberaciones de la reunión en Ankara.
También está prevista una sesión especial de ministros de Asuntos Exteriores en el marco de la Iniciativa de Cooperación de Estambul, lanzada en la cumbre de 2004 e integrada por Qatar, Baréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.
Türkiye recibirá a los líderes de los 32 Estados miembros, varios invitados especiales, alrededor de 100 ministros, altos diplomáticos, representantes de organizaciones internacionales y miles de participantes extranjeros.
Unos tres mil periodistas, representantes de canales de televisión, fotógrafos, medios de comunicación y plataformas digitales solicitaron acreditación para cubrir el encuentro.
En materia de seguridad, las autoridades turcas desplegaron 56 mil 288 efectivos, entre ellos 48 mil 841 policías y siete mil 447 gendarmes, para garantizar el desarrollo de la cumbre.
A estas medidas se suman 639 efectivos encargados de realizar patrullas virtuales durante las 24 horas en el ciberespacio, como parte de los esfuerzos para enfrentar el ciberdelito y posibles amenazas digitales.
La anterior cumbre de la OTAN en Türkiye tuvo lugar en Estambul en 2004 y marcó un momento clave en la transformación de la alianza.
A la reunión asistieron los jefes de Estado y de Gobierno de los 26 países miembros de entonces, además de líderes de 20 naciones socias, ministros de Exteriores y Defensa, y funcionarios civiles y militares.
Con la participación de 46 países, la cita de Estambul se convirtió en un hito para la agenda de seguridad internacional de la época.
Entre sus decisiones más importantes figuraron la ampliación del papel de la OTAN en Afganistán, el apoyo al entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes, el fortalecimiento de las capacidades operativas de la alianza y el lanzamiento de nuevas iniciativas de cooperación.
La cumbre fue también la primera en la que participaron como miembros plenos Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia, países que se habían incorporado oficialmente a la OTAN el 29 de marzo de 2004, en la mayor ampliación de la alianza desde el fin de la Guerra Fría.
El encuentro incluyó cuatro reuniones principales: el Consejo del Atlántico Norte, el Consejo OTAN-Rusia, la Comisión OTAN-Ucrania y el Consejo de Asociación Euroatlántica.
Entre los líderes presentes estuvieron el entonces presidente estadounidense George W. Bush, el primer ministro británico Tony Blair, el presidente francés Jacques Chirac, el canciller alemán Gerhard Schröder, el secretario de Defensa estadounidense Donald Rumsfeld, el presidente afgano Hamid Karzai y el presidente georgiano Mikheil Saakashvili.
De forma paralela se celebró una reunión del Consejo OTAN-Rusia, aunque la ausencia del presidente ruso, Vladimir Putin, restó impacto político al encuentro, en medio de la falta de avances sobre la retirada de tropas rusas de Georgia y Moldavia.
A más de dos décadas de la reunión de Estambul, la cumbre de Ankara se presenta como una nueva oportunidad para que Türkiye refuerce su perfil dentro de la OTAN, en un escenario internacional marcado por tensiones regionales, competencia estratégica y una creciente interconexión entre la seguridad europea, atlántica e indopacífica.
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